lunes, 3 de agosto de 2009

Transeúnte

Transeúnte es la palabra por una hoja. Ave que vuela por el espacio blanco del folio. Trozos que capturan una determinada realidad. ¿Es objetiva la realidad? ¿Podemos mirar desde un mismo ángulo, desde teorías lo verdadero sin desvirtuarlo? La vida es una lucha, nunca acaba, porque es como un círculo: a batallas ganadas le siguen otras sin comenzar. Deseos de crecer, de germinar, de expandirse. Sin olvidar que no hay metas, ni resultados, sólo la belleza del presente: escribir, respirar, pasear, leer, abrazar, besar, expirar, acariciar, acontecer… El amanecer personal es un sendero de hojas difuso, no importan los logros o los resultados, sino el vivir. Quiero vivir por vivir, la letra por la letra, el verso por el verso… Quiero un mundo mejor, dónde las teorías sean más cercanas a todos. Quiero la participación valiente de las personas que habitamos todos los rincones del globo, desde la humilde Extremadura hasta la exótica Tokio. Anhelo la utopía, ese tan preciado tesoro, exalto la libertad, que nunca es regalada sino conseguida. Remarco la diferencia, ese compromiso con el ser: porque la fuerza está en nosotros. Somos la luz que puede iluminar este oscuro planeta. Para el ser que se olvido de quién era, el humano que vendió su alma al dinero… No nos rendiremos. No seremos esclavos. Tampoco seremos frases. Seremos hechos. Compromiso con nosotros mismos. Esa es nuestra base. Esa es nuestra potencia: la de superar las incongruencias que nos rodean para alcanzar los deseos de la humanidad. Sólo entonces la pluma del tiempo comenzará a escribir la historia. Bienvenidos a la Palabra transeúnte.